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lunes, 19 de noviembre de 2007

La chica de la curva

Cuentan que esto sucedió una noche de niebla espesa, en las curvas de Garraf, una sucesión de curvas cerradas y muy peligrosas, hace muchos años, mucho antes de que se construyera la autopista que ahora cruza las entrañas de la montaña de Garraf.

Era noche cerrada, caía una lluvia suave pero ininterrumpida y la niebla cubría la noche con su manto blanquecino, impidiendo ver más allá de 15 metros.

Un hombre iba conduciendo su coche por las curvas, deseoso de llegar a su casa y reencontrarse con su mujer y sus dos hijas después de un largo fin de semana de trabajo.

En una de las curvas del camino, vió a una autoestopista, una joven rubia, demacrada y pálida, empapada por la lluvia, con un largo vestido blanco desgarrado y sucio de barro. Este hombre se apiadó de la joven y, pisando los frenos, decidió llevarla consigo y acercarla hasta el pueblo más cercano.

Durante gran parte del trayecto, el hombre y la joven fueron hablando de cosas triviales, cuando, en un momento dado, antes de llegar a una de las curvas más cerradas y peligrosas de las cuestas, la joven le avisa de que reduzca la velocidad hasta casi detenerse y que pase muy poco a poco.

El hombre lo hace, y comprueba, asustado, que, de no haber sido advertido por ella del peligro, probablemente se hubiera despeñado por barranco con el coche. Le da las gracias, agradecido por haberle salvado la vida, a lo que la joven contesta:

- No me lo agradezcas, es mi misión; en esa curva me maté yo hace más de 25 años, en una noche como ésta...
Y después de pronunciar éstas palabras, desapareció, dejando como única prueba de su espectral aparición, el asiento húmedo del acompañante por sus ropas mojadas...

La leyenda es conocida tanto en España como en Europa o América, y siempre es una mujer. Hay variantes:

1.- Se sube al coche de un conductor y en la curva avisa que es un tramo muy peligroso. El conductor pone cuidado y luego se da cuenta de que la autoestopista a la que ha recogido ya no está en el coche.

2.- La chica se sube al coche y le avisa que allí falleció ella cuando ya está en la curva, de modo que el hombre se asusta y sufre un accidente.

3.- Aparece para pedir ayuda porque ha habido un accidente y cuando el hombre baja se encuentra con que quien le ha avisado es el espíritu de la conductora que ha sufrido el accidente porque en el coche aún está su bebé.

Esta historia es una mezcla del primer y segundo ejemplo, pero además tuvo consecuencias....

Recogió a una autoestopista en una carretera de Guipuzcoa. Llovía, y a dos metros de su coche el hombre vio aparecer a una joven de pelo larguísimo empapada por la lluvia. Lógicamente el hombre salió a socorrerla en mitad de la lluvia y se ofreció a ayudarla. La chica parecía estar en estado de shock, tenía la mirada perdida y cuando él le ofreció llevarla a algún sitio, ella se limitó a afirmar con la cabeza.

Subieron al coche. En una carretera sin curvas un coche que venía de frente les deslumbró con sus luces y el conductor tuvo que dar un volantazo para evitar un accidente.

Frenó justo antes de caer en un barranco.
Respiró hondo y tras recuperarse del susto se giró hacia su derecha.
Iba a preguntarle a la chica si se encontraba bien.
Pero ella ya no estaba.
Había desaparecido.
En el lugar donde había estado sentada ella, estaba el bolso de la joven.

Al día siguiente el hombre acudió a una comisaría de policía para devolver el bolso. Allí encontraron el pasaporte de la joven. Tras pocas averiguaciones descubrieron que la joven que había recogido el conductor llevaba varios años muerta. Había fallecido en un accidente automovilístico, posiblemente en la misma zona donde la noche anterior el hombre y el espíritu de la chica se accidentaron.

El hombre no pudo soportar la idea.
Dos años después el hombre aún estaba ingresado (y puede que aún lo esté) en la clínica mental Santa Águeda, de Mondragón. Y curiosamente, esto no es una leyenda urbana.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola, un amigo me paso esta página y me gusto mucho ^^*
se dice también que es una niña a la que ven una pareja, en una curva muy conocida, creo que en México y ahora no la recuerdo, y también desaparece la pobre niña, después de haberles advertido con la curva, ya habiendo pasado ésta.
BesoOs!!
y buen blog ^^