En la oscuridad de la noche y guiado por un antiguo mapa que conducía a un pasadizo secreto, Stanislas Gosse se adentraba en las entrañas del monasterio de Mont Saint Odile en busca de los libros y manuscritos polvorientos que yacían olvidados en la biblioteca del monasterio del siglo VIII.

Desde el año 2000 los monjes del monasterio de Mont Saint Odile, en las montañas de los Vosgos, empezaron a notar que habían desaparecido numerosos ejemplares de los viejos libros que custodiaban. Sin embargo, no podían explicarse cómo eran sustraídos. Algunos creían que era “un trabajo del diablo”.
Stanislas Gosse (profesor de ingeniería mecánica de Estrasburgo, de 32 años), accedía a la biblioteca a través de un pasadizo secreto olvidado cuya existencia descubrió por un mapa que encontró en los archivos de la universidad. El bibliófilo escalaba un muro y subía una estrecha escalera, la cual conducía a una cámara secreta desde la que se accedía a la parte posterior de uno de los cinco armarios de la biblioteca. Ésta, cerrada al público, se encontraba en el ático de un edificio anexo a la abadía, pero separado de ella. Se cree que el pasadizo y la cámara pudieron construirse en tiempos medievales para permitir que el abad escuchara disimuladamente las conversaciones de los monjes.

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