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domingo, 18 de noviembre de 2007

Cuando la iglesia manda

No es novedoso afirmar que el Estado argentino ha estado siempre disponible a los intereses de la Iglesia católica. De hecho es muy complicado determinar los límites entre estas dos superestructuras de poder, que en el caso de la última dictadura militar, funcionaron de forma articulada, garantizando la continuidad del capitalismo en nuestro país. En este punto, el solo hecho de nombrar a Von Wernich o al Obispo Raúl Primatesta dice mucho sobre la materialización de esta afirmación.

Puede que este de más recordar que es el Estado argentino quien abona los salarios de los curas, cardenales y obispos de la Iglesia católica y el hecho de que nuestro Estado se declare Apostólico Romano no es un dato menor a la hora de ubicarnos de cara a este complicado tema.

Tampoco deberíamos olvidar que cuando en distintos momentos históricos se produjeron tensiones entre Estado e Iglesia, estas se dieron en un marco de disputa interna del poder y de búsqueda de garantías para de algún determinado proyecto por parte de los sectores dominantes del país.

Pero en términos generales, más allá de coyunturas políticas, estas dos instituciones han coexistido y generado mecanismos para garantizar la continuidad de cada una de ellas.

Por un lado, la estructura jurídica de nuestro país ha sido la encargada de dar garantías legales a la actividad y doctrina de la iglesia católica. Un claro ejemplo es cómo la opinión de esta iglesia orienta la decisión de los jueces a la hora de decidir qué postura tomar cuando se presentan pedidos de intervención médica por partes de mujeres desesperadas por abortar. Esta característica se ve amplificada miles de veces en el Estado (Poder Judicial, Ejecutivo y Legislativo) en el debate por la despenalización del aborto, donde pese a la inmensa mayoría, a la multiplicidad de voces, reclamos y adhesión a la necesidad de despenalización aun contiúa imponiendose el mandato de la iglesia.

Este coqueteo de la iglesia y el estado se dan en un año en que se quiere implementar "educación sexual" en las escuelas, donde hay una participación activa de la iglesia en la confección de las medidas, rompiendo con la laicidad de la educación.

En este marco histórico donde el Estado continúa siendo benévolo para con los sectores dominantes y su ideología; y letal para con las amplias mayorías empobrecidas y marginadas, es donde se comprende cómo puede existir tanta paciencia hacia los fundamentalistas que defienden a la "virgen María" y que el miércoles 17 de Octubre, pasado impedían que se inagure las JORNADAS POR LA LIBERTAD DE EXPRESION, en el Pabellón Argentina de la UNC generando que comenzara con casi tres horas de retrazo, debido a que un grupo de fanáticos religiosos, liderados por Julián Espinosa, impedían la entrada a la sala donde se exhibían los dibujos de Barbieri y la obra de Roque Fraticelli.

Este hecho fue posterior a que horas antes la Justicia Federal de Córdoba rechazara un recurso de amparo interpuesto previamente que solicitaba la suspensión de la muestra.

Católicos ultra conservadores, "sedevacantistas" (1) declinaron su actitud luego que se apersonara el fiscal Alejandro Sánchez Freytes para explicarles en tono gentil y sin hacer uso de las fuerzas policiales apostadas en el lugar, durante 20 minutos (como no ocurre con las personas de clases sociales bajas), los motivos de la decisión de permitir la muestra. Luego de haber dialogado durante mas de 20 minutos con un comisario de la Policía Federal. Es sorprendente comprobar que la justicia y la policía una vez más demuestra que a los antecedentes se los maneja según la ocasión y que el dni se lo piden según la portación de rostro y vestimenta

Mientras tanto, un centenar de personas manifestaba su indignación fuera del pabellón al no poder ingresar a la muestra, ya que la policía desde el primer momento garantizó que los fundamentalistas continuaran con su medida, impidiendo a la mayor cantidad de personas siquiera ingresar al Pabellón Argentina.

Horas más tarde, en otro punto de la ciudad, en la Estación Ferroviaria Mitre, sucedía un hecho que muestra con claridad que este Estado es aun responsable de la impunidad de los sectores dominantes.

Allí fueron reprimidas por la policía de Cba. 200 mujeres que habían participado del XXII ENM y cuyo único delito, fue ser pobre y reclamar que llegara el tren para regresar a Bs. As. En ese hecho no existió mediación alguna, orden de fiscal o pedidos amables para que se retiraran. Sencillamente el aparato represivo del Estado acciono contra quienes son sus eternos enemigxs,

Los hechos hablan por sí mismos.

(1) El sedevacantismo es una posición teológica católica romana que considera la Sede Apostólica de Roma (tanto la diócesis de Roma como el Papado) vacante. Debe su nombre a esta postura.

Los motivos por los cuales se hace dicho planteo refieren a los sucesos acontecidos en la Iglesia Católica Apostólica Romana a raíz del Concilio Vaticano II, llamado y abierto por Juan XXIII (Angelo Roncalli) y continuado y cerrado por su inmediato sucesor, Pablo VI (J. Baptista Montini). Dicho concilio estipuló en sus actas la libertad religiosa (véanse las declaraciones Nostra Aetate y Populorum Progressio), reformas eclesiásticas y eclesiológicas (concibiendo que la Iglesia de Cristo subsiste en (subsistit in) la Iglesia Católica Romana y no es directamente la misma, ofreciendo así cierta legitimidad a las iglesias cismáticas y consideradas heréticas). Otro de los temas más importantes es la promulgación del Missale Romanum con su Novus Ordo Missae: el nuevo rito latino para la liturgia que suplantó al codificado en el Concilio de Trento por el papa San Pío V (Antonio Ghiselieri).

Los sedevacantistas niegan la validez de todos los pontificados desde el de Juan XXIII incluido, es decir los de Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II y Benedicto XVI, por haber realizado el concilio o mantener las posturas del mismo en vigencia, con la consecuente adhesión filosófico-teológica a su doctrina y lineamientos. Consideran heréticos los planteos de todos los anteriores nombrados.

Al declaran el Trono de San Pedro vacante, por consiguiente consideran inexistente la jurisdicción episcopal dada a los obispos por el Pontífice Romano.

El sedevacantismo reconoce la doctrina imperante en la Iglesia Romana como Modernismo, herejía reciente denunciada por el papa San Pío X (Giuseppe Sarto) como la más peligrosa y horrenda de todas.

Actualmente cuenta con varios religiosos (sacerdotes, obispos, religiosos y religiosas), cientos de miles de fieles alrededor del mundo, capillas, iglesias, seminarios, conventos y monasterios, siendo Estados Unidos, Italia, Francia, Alemania, México y Argentina los paises con mayor presencia de "sedevacantistas".

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